Autor: Golondrinas21

Revista Pueblos

Reblog: Lo más peligroso es la islamofobia

Por desgracia los acontecimientos mandan y en muchas ocasiones, no en la dirección que nos gustaría. Teníamos una nueva serie pensada para iniciar el año, pero creemos que no es momento. Ese espacio queremos dedicarlo a conpartir éste artículo que publicaban hoy mismo en Revista Pueblos sobre lo sucedido ayer en París en la sede de Charlie Hebdo. Compartimos en Golondrinas 21 el artículo completo al que puedes acceder en su sitio original pinchando aquí.

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Lo más peligroso es la islamofobia

El atentado fascista en París contra la redacción del semanario ‘Charlie Hebdo’, que ha arrebatado la vida a 12 personas, entre ellas a los cuatro dibujantes Charb, Cabú, Wolinsky y Tignous, deja una doble o triple sensación de horror, pues está agravada por una especie de eco amargo y sucio y por una sombra de amenaza inminente y general. Está sin duda el horror de la matanza misma por parte de unos asesinos que, con independencia de sus móviles ideológicos, se han situado a sí mismos al margen de toda ética común y por eso mismo fuera de todo marco religioso, en su sentido más estricto y preciso.

Pero está también el horror de que sus víctimas se dedicaran a escribir y a dibujar. No es que uno no pueda hacer daño escribiendo y dibujando -enseguida hablaremos de esto-; es que escribir y dibujar son tareas que una larga tradición histórica compartida sitúa en el extremo opuesto de la violencia; si se trata además de la sátira y el humor, nadie nos parece más protegido que el que nos hace reír. En términos humanos, siempre es más grave matar a un bufón que a un rey porque el bufón dice lo que todos queremos oír -aunque sea improcedente o incluso hiperbólico- mientras que los reyes sólo hablan de sí mismos y de su poder. El que mata a un bufón, al que hemos encomendado el decir libre y general, mata a la humanidad misma. También por eso los asesinos de París son fascistas. Sólo los fascistas matan bufones. Sólo los fascistas creen que hay objetos no hilarantes o no ridiculizables. Sólo los fascistas matan para imponer seriedad.

Pero hay un tercer elemento de horror que tiene que ver menos con el acto que con sus consecuencias. Ahora mismo -lo confieso- es el que más miedo me da. Y es urgente advertir de lo que nos jugamos. Lo urgente no es impedir un crimen que ya no podemos impedir; ni tampoco condenar asqueados a los asesinos. Eso es normal y decente, pero no urgente. Tampoco, claro, espumajear contra el islam. Al contrario. Lo verdaderamente urgente es alertar contra la islamofobia, precisamente para evitar lo que los asesinos quieren -y están ya consiguiendo- provocar: la identificación ontológica entre el islam y el fascismo criminal. La gran eficacia de la violencia extrema tiene que ver con el hecho de que borra el pasado, el cual no puede ser evocado sin justificar de alguna manera el crimen; tiene que ver con el hecho de que la violencia es actualidad pura, y la actualidad pura está siempre preñada del peor futuro imaginable. Los asesinos de París sabían muy bien en qué contexto estaban perpetrando su infamia y qué efectos iban a producir.

El problema del fascismo y de su violencia actualizadora es que se trata siempre de una respuesta. El fascismo está siempre respondiendo; todo fascismo se alimenta de su legitimación reactiva en un marco social e ideológico en el que todo es respuesta y todo es, por tanto, fascismo. El contexto europeo (pensemos en la Alemania anti-islámica de estos días) es la de un fascismo rampante. En Francia concretamente este fascismo blanco y laico tiene algunos valedores intelectuales de mucho prestigio que, a la sombra del Frente Nacional de Le Pen, llevan calentando el ambiente desde púlpitos privilegiados a partir del presupuesto, enunciado con falso empirismo y autoridad mediática, de que el islam mismo es un peligro para Francia.

Pensemos, por ejemplo, en la última novela del gran escritor Houellebecq, Sumisión (traducción literal del término árabe “islam”), en la que un partido islamista gana al Frente Nacional las elecciones de 2021 e impone la “charia” en la patria de Las Luces. O pensemos en el gran éxito de las obras del ultraderechista Renaud Camus y del periodista político del diario Le Figaro Eric Zemour. El primero es autor de Le grand remplacement, donde se sostiene la tesis de que el pueblo francés está siendo “reemplazado” por otro, en este caso -obviamente- compuesto de musulmanes extraños a la historia de Francia. El segundo, por su parte, ha escrito El suicidio francés, un gran éxito de ventas que rehabilita al general Petain y describe la decadencia del Estado-Nación, amenazado por la traición de las élites y por la inmigración. Hace unos días en Le Monde el escritor Edwy Plenel se refería a estas obras como depositarias de una “ideología asesina” que “está preparando Francia y Europa para una guerra”: una guerra civil- dice- “de Francia y Europa contra ellas mismas, contra una parte de sus pueblos, contra esos hombres, esas mujeres, esos niños que viven y trabajan aquí y que, a través de las armas del prejuicio y la ignorancia, han sido previamente construidos como extranjeros en razón de su nacimiento, su apariencia o sus creencias”.

Este es el fascismo que estaba ya presente en Francia y que ahora “reacciona” -puro presente- frente a la “reacción” -pura actualidad asesina- de los islamistas fascistas de París. Da mucho miedo pensar que a las 7 de la tarde, mientras escribo estas líneas, el trending topic mundial en twitter, tras el tranquilizador y emocionante “yo soy Charlie”, es el terrorífico “matar a todos los musulmanes”. La islamofobia tiene tanto fundamento empírico -ni más ni menos- que el islamismo yihadista; los dos, en efecto, son fascismos reactivos que se activan recíprocamente, incapaces de hacer esas distinciones que caracterizan la ética, la civilización y el derecho: entre niños y adultos, entre civiles y militares, entre bufones y reyes, entre individuos y comunidades. “Matad a todos los infieles” es contestado y precedido por “matad a todos los musulmanes”. Pero hay una diferencia. Mientras que se exige a todos los musulmanes del mundo que condenen la atrocidad de París y todos los dirigentes políticos y religiosos del mundo musulmán condenan sin excepción lo ocurrido, el “matad a todos los musulmanes” es justificado de algún modo por intelectuales y políticos que legitiman con su autoridad institucional y mediática la criminalización de cinco millones de franceses musulmanes (y de millones más en toda Europa). Esa es la diferencia -lo sabemos históricamente- entre el totalitarismo y el delirio marginal: que el totalitarismo es delirio naturalizado, institucionalizado, compartido al mismo tiempo por la sociedad y por el poder. Si recordamos además que la mayor parte de las víctimas del fascismo yihadista en el mundo son también musulmanas -y no occidentales- deberíamos quizás medir mejor nuestro sentido de la responsabilidad y de la solidaridad. Pinzados entre dos fascismos reactivos, los perdedores son los de siempre: los inmigrantes, los izquierdistas, los bufones, las poblaciones de los países colonizados. Una de las víctimas de los islamistas, por cierto, era policía, se llamaba Ahmed Mrabet y era musulmán.

Del yihadismo fascista no espero sino fanatismo, violencia y muerte. Me repugna, pero me da menos miedo que la reacción que precede -valga la paradoja einsteiniana- a sus crímenes. El “matad a todos los musulmanes” está de algún modo justificado por los intelectuales que “preparan la guerra civil europea” y por los propios políticos que responden a los crímenes con discursos populistas religiosos laicos. Cuando Hollande y Sarkozy hablan de “un atentado a los valores sagrados de Francia” para referirse a la libertad de expresión, están razonando del mismo modo que los asesinos de los redactores del Charlie Hebdo. No acepto que un francés me diga que defender los valores de Francia implica necesariamente defender la libertad de expresión. Por muy laica que se pretenda, esa lógica es siempre religiosa. No hay que defender Francia; hay que defender la libertad de expresión. Porque defender los valores de Francia es quizás defender la revolución francesa, pero también Termidor; es defender la Comuna, pero también los fusilamientos de Thiers; es defender a Zola, pero también al tribunal que condenó a Dreyfus; es defender a Simone Weil y René Char, pero también el colaboracionismo de Vichy; es defender a Sartre, pero también las torturas de la OAS y el genocidio colonial; es defender mayo del 68, pero también los bombardeos de Argel, Damasco, Indochina y más recientemente Libia y Mali. Es defender ahora, frente al fascismo islamista, la igualdad ante la ley, la democracia, la libertad de expresión, la tolerancia y la ética, pero también defender la destrucción de todo eso en nombre de los valores de Francia.

Da mucho miedo oír hablar de “los valores de Francia”, “de la grandeza de Francia”, de ”la defensa de Francia”. O defendemos la libertad de expresión o defendemos los valores de Francia. Defender la libertad de expresión -y la igualdad, la fraternidad y la libertad- es defender a la humanidad entera, viva donde viva y crea en el dios que crea. La frase de “los valores de Francia” pronunciada por Le Pen, Hollande, Sarkozy o Renaud Camus no se distingue en nada de la frase “los valores del islam” pronunciada por Abu Bakr Al-Baghdadi. Son en realidad el mismo discurso frente a frente, legitimado por su propia reacción asesina, que bombardea inocentes en un lado y ametralla inocentes en el otro. Pierden los de siempre, los que pierden cuando dos fascismos no dejan en medio ni el más pequeño resquicio para el derecho, la ética y la democracia: los de abajo, los de al lado, los pequeños, los sensatos. De eso sabemos mucho en Europa, cuyos grandes “valores” produjeron el colonialismo, el nazismo, el estalinismo, el sionismo y el bombardeo humanitario.

Mal empieza 2015. En 1953, “refugiado” en Francia, el gran escritor negro Richard Wright escribía contra el fascismo que “temía que las instituciones democráticas y abiertas no sean más que un intervalo sentimental que preceda al establecimiento de regímenes incluso más bárbaros, absolutistas y pospolíticos”. Protegernos del fascismo islamista es proteger nuestras instituciones abiertas y democráticas -o lo que queda de ellas- del fascismo europeo. La islamofobia fascista, en Europa y en las “colonias”, es la gran fábrica de islamistas fascistas y una y otro son incompatibles con el derecho y la democracia, los únicos principios -que no “valores”- que podrían aún salvarnos. Buena parte de nuestras élites políticas e intelectuales están más bien interesadas en todo lo contrario.

Descansen en paz nuestros alegres y valientes compañeros bufones del Charlie Hebdo. Y que nadie en su nombre levante la mano contra un musulmán ni contra el derecho y la ética comunes. Esa sí sería la verdadera victoria de los fascismos de los dos lados.

Autor: Santiago Alba Rico

Fuga de cerebros o brain drain – Perspectivas teóricas sobre un concepto de actualidad

No podemos terminar el año sin compartir la colaboración de diciembre para el blog Ssociólogos. Con el reblogueo de esta entrada os deseamos un feliz 2015 y daros las gracias por seguirnos durante el 2014.

Las migraciones cualificadas comenzaron a ser un tema de interés científico en los años 50, analizando las migraciones desde países del Sur al Norte como Estados Unidos y Canadá que recibían inmigrantes desde América Latina y países del viejo continente. La British Royal Society formuló por primera vez el concepto fuga de cerebros para referirse a este tipo de migraciones.

En la década de los 60 los estudios trataron de describir el proceso de las migraciones cualificadas sobre todo de personal del sector médico o educativo como actores del fenómeno. Grubel y Scott (1966) fueron los principales precursores planteando las migraciones cualificadas en el marco de una igualdad de mercados laborales de los estados basados en el bienestar (entendido como el Estado de Bienestar por el que los ciudadanos acceden de forma similar a la educación o la sanidad). En ellos además se estudiaba la influencia y posibles diferencias entre la financiación pública y privada de la educación, así como los efectos en el bienestar a consecuencia de la migración cualificada desde los países emisores. (más…)

Relato: Dos Palabras. Un día en la vida de dos personas relacionadas con la migración.

Después de que ayer, 18 de Diciembre, se celebrara el Día Internacional del Migrante, dedicamos la entrada de esta semana a los migrantes compartiendo con vosotros este relato: DOS PALABRAS. Escrito por un compañero bloguero con el seudónimo Poeta Borracho, al que hemos conocido tras nuestro paso por los premios TopCreation’14 Con un poco de literatura  reflexionamos sobre la migración, sobre los que ayudan y sobre los que llegan.

DOS PALABRAS

Imagen propiedad de Poeta Borracho

DOS PALABRAS

Cuando los primeros rayos de un frío sol de invierno comenzaron a colarse entre las rayas de la persiana invadiendo totalmente la habitación de Seillou, éste se despertó, abrió los ojos, no sin dificultad, hasta conseguir adaptarse totalmente a las nuevas condiciones de iluminación que reinaban en el cuarto. Se quedó un rato en la cama tumbado boca arriba, mirando fijamente al techo, observando los grabados de flores que adornaban las placas de escayola que constituían la tapadera de aquella habitación, nunca había reparado especialmente en aquellos ornamentos florales hasta ese momento, y tampoco estaba seguro de por qué lo estaba haciendo ahora. Mientras sus ojos se mantenían fijos en esos bloques de escayola su mente no dejaba de repetirle que día era hoy, aunque por supuesto, él ya lo sabía, hoy iba a ser el día más importante desde que llegó a España desde su Gambia natal hace ya más de siete años, seguramente, iba a ser el día más importante de toda su vida; finalmente se levantó, se duchó, quedándose al salir delante del espejo, mirándolo atentamente, contemplando en silencio, como si deseara ver a través de él algo más que su propia imagen reflejada, solamente pronunció dos palabras, dos palabras que repitió varias veces como una letanía, las dos palabras que cambiarían su vida para siembre.

María salió de la oficina para la igualdad de la mujer y la inmigración en la que trabajaba, en realidad estaba realizando unas prácticas, remuneradas, pero prácticas al fin y al cabo, hacía un par de meses que había terminado en Madrid un máster titulado Cooperación al Desarrollo, con el cual pretendía complementar su carrera de sociología, aunque las prácticas las estaba realizando en Alicante, pues le surgió la oportunidad y no quiso desaprovecharla, era una ciudad que ya conocía de veranear en ella de vez en cuando y sabía que era un buen lugar para refugiarse del crudo invierno madrileño, quizás echase de menos algo más de actividad musical, pues no solían traer muchos conciertos interesantes, aunque si había un buen circuito de pequeños bares que ofrecían oportunidades a bandas noveles o poco conocidas, al menos, ése era su recuerdo de la ciudad, hacia ya algunos años que no bajaba por allí y no podía asegurar de que todo siguiese igual, pero lo más importante era que allí contaba con algunos muy buenos amigos con los que convivió aquel inolvidable verano en las Azores. Cuando terminase el periodo de prácticas deseaba volver a Madrid y montar una consultora de formación e investigación con sus compañeros de máster, de hecho ya habían comenzado con los trámites, pero la lentitud de la burocracia española es algo capaz de agotar la paciencia a cualquiera. Finalmente llegó a casa, se dio una ducha relajante y se vistió con ropa cómoda, se acercó hasta la nevera para picar algo, todavía era temprano para preparar la cena, una vez en el salón, pulso el play de una pequeña cadena musical que había comprado de segunda mano en una de las numerosas tiendas de ese tipo que pueblan la ciudad, pero que todavía sonaba perfectamente, enseguida, las manos de Bill Evans comenzaron a desprender magia, mientras, poco a poco, iban sumándose instrumentos arropando las notas del piano hasta introducir, de un modo casi místico, la trompeta de Miles Davis, que empieza a soplar la melodía central del “so what”, el primer tema de su inmortal Kind of Blue, y se tumbo en el sofá para pensar sobre los últimos acontecimientos que estaban acaeciendo en su vida, llevaba varios días dándole vueltas a la cabeza, reflexionando, intentado analizar todos los aspectos posibles para tomar la decisión correcta, pero ¿cuál es la decisión correcta?, ¿cómo se puede calibrar la corrección de una decisión sin conocer las consecuencias que pueden llegar a derivarse de la misma?, ¿entonces, quiere eso decir que todas las decisiones son correctas en sí mismas? de ser así, ¿entonces no importa que decisión se tome pues siempre será la correcta?, hasta que, obviamente, el tiempo te quite la razón y te demuestre que te equivocaste.

María era una chica bastante liberal, en cuanto a sentimientos se refiere, aunque había tenido relaciones de cierta duración le agobiaba un poco eso de vivir en pareja le incomodaba compartir su espacio vital, pero esto era distinto, era mucho más que una simple relación de pareja, de compartir piso o ducha, no, esto era mucho más, era su propia filosofía de vida, necesitaba saber si lo que sentía por ese chico era real o, por el contrario, estaba siendo traicionada por el exótico misterio embriagador que producen otras culturas diferentes a la nuestra, lo cierto es que esto parecía algo diferente, era una sensación que no había tenido en sus otras relaciones anteriores, por lo que otra pregunta se cernía inexorable sobre el horizonte ¿estaría dispuesta a llegar hasta el final con todas las consecuencias?, sólo llegaría al final si admitía estar realmente enamorada; dos palabras, sólo dos palabras pueden cambiar el rumbo de una vida.
Seillou se vistió, se puso el traje gris, en realidad su único traje, que se había comprado hace unos días en una tienda cercana, se miró una vez más en el espejo, esbozó una amplia sonrisa, se veía extraño con ese vestuario tan elegante, lo cierto es que no podía ocultar su felicidad, ni mucho menos sus nervios, tan solo esperaba que llegara la hora y que todo saliera bien. En esos momentos le vino a la cabeza la imagen de su madre y de su familia, los echaba mucho de menos, sobre todo a ella, pensó en todos los momentos que vivió en su pueblo, los buenos y los malos, pues allí, entre arrozales y plantaciones de maní, la vida era dura, aunque siempre quedaba el fútbol para disfrutar de buenos momentos, poder jugar un partido al caer la tarde, o jugar contra algún poblado cercano, dejar todo y a todos atrás para adentrarse en lo desconocido no fue algo agradable; aun así, a pesar que vivir allí no era fácil, Gambia era diferente, había algo especial allí que te embaucaba, algo de lo que carecía occidente, «África te cambia la vida» solía decir. Siguió pensando en su madre y se imaginó lo orgullosa que se sentiría si pudiera ver a su hijo en ese momento, pero probablemente solo fuese eso, una imaginación, pues en el fondo sabía que su madre difícilmente se sentiría orgullosa de lo que iba a hacer, pero ojalá pudiera ir pronto a verla, mientras tanto tenía que conformarse con evocar sus recuerdos, lo que era seguro era que le mandaría fotos, junto con algo de dinero, tan pronto como pudiese, y le contaría lo sucedido, hasta el más mínimo detalle, confiando en que, si no podía sentirse orgullosa, al menos, le diera su aprobación. Finalmente, salió del piso en el que vivía junto a otros compañeros, también africanos, aunque no de Gambia, bajó a la calle y fue a encontrarse con su destino sin dejar de pensar en esas dos palabras.

María, tras largas horas de profunda meditación, llego a la conclusión de que debía que aceptar la propuesta, era una cuestión de coherencia consigo misma, y al mismo tiempo una muestra de coherencia y respeto hacía él, al fin y al cabo ¿no estaba enamorada?, si no lo hacía por amor entonces qué sentido tenía todo; siempre procuraba ser fiel a sus principios, hacer las cosas que realmente quería hacer, que consideraba justas, que le salían de dentro, jamás haría cosas de las que renegara sólo por interés, despreciaba a quienes lo hacían, repudiaba el dinero por el dinero, jamás le interesó la ostentación.

Cuando por fin le comunicó su decisión se sintió aliviada, liberada de la pesada carga que había llevado los últimos días, él la miró con una expresión que María recordaría mientras viviese, su rostro era felicidad, en la profundidad de sus ojos verdes se reflejaban todos los duros momentos que había atravesado a lo largo de su vida en una mirada de sincero agradecimiento verdaderamente conmovedora y escalofriante, ella también le sonrió feliz por la decisión que había tomado, absolutamente convencida de que ésa era la decisión correcta y de que el paso de los años no haría otra cosa sino confirmárselo, no le importaba tener que renunciar a alguno de sus principios más arraigados, era una situación especial por la que merecía la pena una pequeña concesión, y se fundieron en un abrazo durante el cual los relojes se pararon y la tierra dejó de girar; al fin y al cabo son tan solo dos palabras.

Seillou llegó al lugar media hora antes de la hora estipulada, cuando se encontró frente a frente ante aquel edificio el corazón se le subió a la garganta, contempló absorto su arquitectura, escudriñando todos los detalles de aquella construcción cargada de simbolismo, aún no podía creérselo, jamás pensó que algo así pudiera llegar a pasarle; finalmente, subió los siete escalones que iban de la calle a la entrada, antes de entrar al edificio se giró y echó una última mirada rápida a su alrededor, como esperando despertarse y volver a la realidad, finalmente, respiró hondo, abrió la puerta, y subió a la primera planta, donde le habían dicho que debía presentase, se sentó y esperó a que llegará el momento; mientras, en su cabeza, resonaban incesantemente las dos palabras que debían marcarle un nuevo guión a su vida.

María se despertó un tanto sorprendida por lo bien que había dormido esa noche, la verdad es que no se lo esperaba, hoy era el gran día, al fin había llegado. Se duchó y desayuno su clásico sándwich mixto con leche y fruta al final, mientras, la cadena del salón sonaba por John Coltrane, en general, María era una buena aficionada al jazz, especialmente en tiempos medios o lentos, con una especial predilección hacia el saxo, de siempre fue un instrumento que le llamó la atención, desde que de pequeñita se lo vio a los payasos de la tele, si en un par de años, una vez finalizado el máster y con la consultoría ya a pleno rendimiento, conseguía cierta estabilidad en su vida, tal vez se apuntara a clases para tratar de emular a sus ídolos; esa mañana sentía una extraña mezcla de tranquilidad nerviosa, pero eso no le impidió desayunar de manera contundente, tras lavarse los dientes comenzó a prepararse, no quería que se le hiciera tarde en un día tan importante, se maquilló a conciencia, algo que no solía hacer muy a menudo, al menos de manera ostensible, prefería la naturalidad en su día a día, y se puso el vestido que se había comprado para la ocasión. Al contrario que otras muchas mujeres, María no era una gran entusiasta de eso que llaman ir de compras, de hecho, solía sentirse un tanto agobiada en las tiendas, pero tampoco era cuestión de ir con unos vaqueros, «si lo haces, hazlo bien», se decía; era un vestido más bien sencillo, color azul celeste, no muy escotado, pero le gustaba mucho como le quedaba, cuando finalmente estuvo lista, se echó unas gotas de perfume, cogió su bolso, el abrigo y se detuvo frente al espejo de la entradilla, se miró una vez más para asegurarse de que todo estaba bien, estaba perfecta, finalmente, abrió la puerta y se marchó, en la cadena, Coltrane había guardado su saxo tenor y “A love supreme” había dejado de sonar. En la calle hacía frío, aunque afortunadamente el cielo estaba despejando y el sol reinaba en la ciudad dándole el cálido brillo que alegraban un poco las gélidas mañanas invernales, si bien, en Alicante no es que fueran muchas, miró el reloj, iba con el tiempo justo, más bien tarde, como siempre.

Cuando Seillou la vio entrar enfundada en ese vestido azul celeste que lucía bajo su abrigo ya desabrochado se quedó impresionado, jamás la había visto tan guapa, casi parecía otra, «hasta lleva tacones», exclamó para sus adentros, se levantó de la silla, se acerco a ella para recibirla y le dio dos besos, «estás radiante», le dijo, ella se puso un poco colorada, sabía por propia experiencia que a Seillou le costaba un mundo decir piropos a una chica, era una persona un tanto reservada, de esas a las que le cuesta abrirse a la gente, todavía no se sentía como un ciudadano plenamente integrado pese a llevar siete años aquí, sentía que en la fiesta era un invitado de compromiso; ella le respondió «tú tampoco estás nada mal con ese traje», se lo dijo con intención de replicar el halago, aunque ella misma era consciente de que el piropo, aunque cierto y sentido, quedaba algo descafeinado, pues había sido ella misma quien le había ayudado a escoger el traje, pero María tampoco era muy buena con los halagos. La verdad es que Seillou gozaba de muy buena planta, era un chico guapo, más bien alto, pero no excesivamente corpulento, con unos penetrantes ojos verdes que albergaban todo el color del Atlántico, a los que resultaba difícil dejar de mirar, se podría decir que físicamente era lo más parecido al tipo de chico ideal que más atraía a María, quien detestaba abiertamente los cuerpos esculpidos a golpe de gimnasio, especialmente si, además, llevaban alguno de esos absurdos tatuajes tribales que tan en boga parecían estar últimamente, los aborrecía por completo.

Finalmente, llegó el momento, la alcaldesa los invitó a entrar al salón donde suelen oficiarse estos actos, el tono rojizo predominaba la sala, tanto por la tapicería de las sillas que estaban dispuestas a los invitados como por la cortinas de las ventanas, atadas mediante una delgada cuerda de hilo dorado, a modo de telón teatral, que todavía filtraban la luz del sol de mediodía proporcionando a la sala un ambiente algo más cálido, como de cierta solemnidad ritual. Iba a ser una ceremonia bastante discreta, apenas había unos pocos familiares y algunas amigas de ella, tan sólo las más allegadas, Seillou había preferido no invitar a nadie, aunque por supuesto tenía amigos, quizás no los sentía lo suficientemente cercanos como para ser invitados, además prefería disfrutar de este momento lo más íntimamente posible. Allí estaban los dos, puestos en disposición, cogidos de la mano, con el padre ejerciendo de padrino a la izquierda de la novia, y la madre, situada a la derecha del novio, ejerciendo como madrina, dos palabras; en ese momento Seillou tuvo un fugaz pensamiento donde se acordó de toda la gente que le había ayudado cuando llegó a España, a los que le dieron algún trabajo, algún techo, a todas las ONG, centros de acogida, etc., que le prestaron sus servicios a cambio de nada, pensó en la suerte que había tenido y en los que no la han tenido que, en realidad, son casi todos, pensó en el momento en el que conoció a María, sentada tras esa mesa llena de papeles, en aquella oficina de Alicante, con el pelo recogido en una coleta, a excepción de dos mechones que caían sobre el lateral de sus ojos que apartaba, de un modo casi auto reflejo, hacia la parte trasera de sus orejas a fin de que allí se mantuvieran durante
un buen tiempo, cosa que no siempre ocurría; pero, sobre todo, pensó de nuevo en su madre.

Por su parte, María pensaba en las ironías de la vida y el destino, un destino en el que, por supuesto, no creía, ella que siempre había renegado de las bodas, a las que considera poco más que un protocolo absurdo e innecesario, el mejor extintor posible para apagar la llama del amor, y allí estaba ella, dispuesta a pronunciar esas dos palabras, dos palabras que juró nunca iba a pronunciar, «al menos», pensó para reconfortarse un poco, «no estoy vestida de blanco subida en un altar».

Dos palabras, toda una vida en dos palabras, pocas veces algo tan escaso, tan breve, puede tener tanta relevancia, dos palabras: «sí, quiero», dos palabras: «sí, quiero», y Seillou besó a la novia, ya lo había hecho otras veces, pero esta vez era diferente, este beso era especial, ya no la besaba pensando que podría ser el último beso, pensando que en cualquier momento lo podrían detener y deportar de nuevo a Gambia, esta vez la besaba como la hubiera besado cualquier otro ciudadano español, sólo que él lo hizo mucho más apasionadamente de lo que lo hubiera hecho cualquier otro ciudadano español, todo seguía igual pero todo era diferente, finalmente, tras años de incertidumbre ya podía disponer de papeles de residencia y ser un ciudadano español de pleno derecho, pero lo mejor de todo, era que podía estar con la chica más maravillosa del universo por siempre jamás, el resto… era secundario. Ojalá su madre llegue algún día a sentirse orgullosa de él, ojalá algún día pueda llegar a aceptar a María como parte de su familia, aunque María no sea musulmana, aunque María, ni siquiera, sea creyente.

Autor: Poeta Borracho

Blog personal dónde encontraréis todos sus relatos en: http://confesionesdeunpoetaborracho.blogspot.com.es/

Militares y tanques en calles de Argelia en 1991 durante la guerra civil

LA GUERRA CIVIL EN ARGELIA. EL PAPEL DE LA UNIÓN EUROPEA ANTE EL CONFLICTO INTERNO (V)

Concluimos con esta última entrada el repaso a la actuación internacional durante el periodo de la guerra civil argelina en los años noventa publicado como serie, que tenéis disponible al completo en la categoría Argelia/ «historia».

4.3.Ley de Concordia Civil
El proyecto de Ley de Concordia Civil, que era parte de la propuesta electoral de Bouteflika, comenzaría a llevarse a cabo después de que la sección armada del FIS enviara un comunicado a través de su representante M.Mezrag, anunciando el cese de la actividad armada de su grupo. Ante este comunicado se comenzaría a redactar el texto del proyecto de ley que ya avanzaría Bouteflika en un discurso previo.

La ley cuenta con un capítulo de disposiciones generales formado por dos artículos, más otros tres capítulos que añaden las disposiciones específicas sobre la exoneración de la persecución, la probación y la reducción de penas. Los aspectos más significativos de esta ley se reflejaron en los artículos siguientes:

<< Articulo 1. Capítulo I, Disposiciones Generales. Esta ley se inscribe en un contexto de gran deseo de restablecimiento de la concordia civil y con el objeto de instituir las medidas particulares encaminadas a desbloquear salidas apropiadas a aquellas personas implicadas en actos de terrorismo o subversión que expresen su voluntad de detener, con toda consciencia, sus actividades criminales y darles la oportunidad de concretar esta aspiración por la vía de la reinserción civil en la sociedad.
Artículo 3. Capítulo II, Disposiciones Específicas. No ha de ser perseguida aquella persona que habiendo formado parte de una de las organizaciones especificadas en el Artículo 87 bis 3 del Código penal (**), tanto al interior como en el exterior del país, no haya cometido o participado en la comisión de uno de los delitos especificados en el Artículo 87 bis del Código penal, es decir, que hay implicado la muerte de una persona o su discapacidad permanente, la violación o que haya utilizado explosivos en lugares públicos o frecuentados por el público. Estas personas tienen seis meses a partir de la promulgación de la ley para avisar a las autoridades competentes el cese de toda actividad terrorista o subversiva y para su presentación espontánea ante las autoridades competentes.
Articulo 7. Capítulo III, Disposiciones Específicas. Son excluidas del beneficio de las disposiciones de este artículo, las personas que hayan cometido o participado en crímenes que hayan supuesto la muerte de personas, masacres colectivas, atentado con explosivos en lugares públicos o con afluencia de público o violaciones.
Artículo 27. Capítulo IV, Disposiciones Específicas. Las personas que hayan formado parte de una de las organizaciones nombradas en el Artículo 87 bis 3 del Código penal, que hayan avisado del cese de toda actividad terrorista o subversiva y que se hayan presentado espontáneamente a las autoridades competentes durante los 3 meses posteriores a la promulgación de esta ley, y que no hayan sido admitidos en el régimen de probación (probation) y que no hayan cometido masacres colectivas ni utilizado explosivos en lugares públicos ni frecuentados por el público, se han de beneficiar de una reducción de penas en las condiciones siguientes:
– La reclusión por un periodo de 12 años como máximo para aquellas personas a las que la pena máxima prevista por la ley se la pena de muerte o la cadena perpetua.- La reclusión por un periodo de 7 años como máximo para aquellas personas a las que la pena máxima prevista por la ley sea superior a 10 años e inferior a 20.- La prisión por un máximo de 3 años como máximo para aquellas personas a las que la pena prevista por la ley sea de 10 años >>

Como vemos en los diferentes artículos, en la ley quedaban reflejados los pasos a dar de cara a los individuos que habían participado en el conflicto de una forma u otra y de los cuales muchos eran presos políticos, siempre haciendo hincapié en que se aplicarían estas medidas a las personas que no hubieran participado en actos que hubieran causado la muerte de una o más personas.

La ley no se aprobó con facilidad, ya que si bien miembros del FIS, el EIS, o el El Movimiento Argelino de Oficiales Libres (MOAL) apoyó el proyecto de ley, otros grupos no lo hicieron. Hocine Aït Ahmed, jefe del FFS, quería conocer el texto antes de firmarlo, Abdelkader Hachani, número tres del FIS, así como otros dirigentes del partido también rechazaron el proyecto así como el GIA, que sólo lo aceptaría si se incluían unas cláusulas específicas para los miembros de su organización, tales como integración de sus hombres en las filas de las fuerzas de seguridad o la libertad de todos sus militantes presos en Argelia y en el extranjero. Finalmente, con 131 votos la ley saldría adelante aprobándose el 13 de julio de 1999, aunque no se haría efectiva hasta el 13 de enero de 2000.

Una vez aprobada la ley, el gobierno de Bouteflika decidió convocar un referéndum para conocer si la población aceptaba la Ley de Concordia Civil. Como afirma Uruburu, el 16 de septiembre de 1999 los argelinos fueron llamados a rendirse a las urnas en el marco de un “referéndum popular” con el objeto de pronunciarse sobre un proyecto de ley de la “Concordia Civil”. Sometiendo la ley de Concordia Civil a un referéndum se contribuyó, en cierto modo, a legitimar y reforzar la posición del presidente Bouteflika, elegido en una situación polémica después de la retirada de los seis candidatos que competían con él en las elecciones presidenciales del 15 de abril de 1999. (Uruburu, 2010:29)
El referéndum fue positivo ya que obtuvo el 97´78% de participación por el sí, a pesar de que la abstención fue de un 60% de la población. También fue importante el peso de los argelinos emigrados que superó el 60% contando con que sólo en Francia residían 700.000 argelinos.

El asesinato el 22 de noviembre de 1999 de A. Hachani, número 3 del FIS y opositor de la Ley de Concordia Civil hizo pensar que el proceso corría peligro, ya que pese a que el detenido como autor del asesinato no tenía, en apariencia, nada que ver con la política, los partidarios de la negación del gobierno de Bouteflika le achacaron el asesinato. Pese a todo, el proceso siguió adelante significando el inicio del proceso de paz en Argelia.

Todo no fue idílico como podría parecer en el proceso de paz y en la aprobación de la Ley de Concordia Civil. El proceso ha sido considerado por los especialistas como un fracaso para los islamistas así como la forma de que el gobierno de Bouteflika consiguiera una legitimidad de la sociedad civil y de la comunidad internacional que antes no tenía. Como se explica en la obra coordinada por Tóni Jiménez Luque titulada La concordia civil argelina a través de la prensa española, la ley de Concordia no era sino la revisión de una ley de clemencia vigente desde 1995 (Rahma), centrándose en el ámbito policial y de seguridad sin que se llegara a ningún tipo de legislación en cuestión política, y tampoco se tomaban acciones que sacaran a la luz los abusos cometidos durante el conflicto. El referéndum por otro lado, sirvió, según Gema Martín Muñoz, de plebiscito para compensar la legitimidad del proceso electoral en el que Buteflika fue elegido jefe del Estado. Sirvió asimismo para ocultar una vez más las voces de la oposición real del país, blanquear la imagen del régimen, sobre todo en el exterior, tras una campaña electoral presidencial en la que el tema central no fue la dimensión islamista-seguridad sino la corrupción del régimen y su responsabilidad en la violencia. (Jiménez, 2009:37)

CONCLUSIÓN

Tras el proceso de paz, Argelia ha conseguido reducir la inseguridad en su territorio hasta el punto de que hoy en día ya no se considera una zona de riesgo para los civiles argelinos ni para ciudadanos extranjeros que residen o llevan acabo sus negocios en el país africano. Pero ¿cuál es la conclusión que podemos extraer de este proceso en cuanto a la utilidad del derecho internacional en un conflicto interno? Que después de todo, los Estados son los que siguen teniendo la potestad sobre sus conflictos internos y no hay manera de actuar en ellos de una forma internacional ni siquiera apelando al Derecho Internacional Humanitario. Entre otros motivos porque, en definitiva, se trata de legislaciones elaboradas por Estados miembros con intereses particulares en los conflictos, por un lado y por otro por la falta de unión entre los estados para funcionar como un grupo o comunidad internacional real. El derecho internacional humanitario es el que está presionando con mayor fuerza en el debate de si el derecho internacional debe tener capacidad de legislación en conflictos internos o por si por el contrario se trata de algo inviable, y por tanto responsabilidad única de los propios estados.

Como afirma Ximena Fuentes, en la actualidad, no existe todavía ninguna norma internacional general que disponga cómo los respectivos Estados deben incorporar el derecho internacional en los sistemas jurídicos domésticos. De hecho, ni siquiera existe la obligación general de hacer que el derecho internacional ingrese al derecho interno. (Fuentes, 2007) Para Fuentes, la única vía para que los estados pongan límites a sus procesos legislativos internos es que incluyan en sus constituciones el reconocimiento jerárquico de los tratados internacionales, haciendo referencia al artículo 18 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados.

Pero el derecho internacional es elaborado por los Estados miembros que se rigen por una política internacional. Esta política internacional se asienta en la estrategia de los beneficios propios, de las naciones fuera del ámbito de la comunidad internacional, algo que no encaja con los principios bajo los que se formuló la Carta de Naciones Unidas. Esto explica porque, durante los años del conflicto argelino y en la misma actualidad, no existe una fórmula de obligación jurídica a la asistencia de los estados que lo necesiten, ya sea por conflictos internos o por otras cuestiones.

En los años del conflicto argelino, todavía no se había formulado el concepto de responsabilidad de proteger que se formularía en 2001 en el Informe de la Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía de los Estados, en el que se sostenía que cuando un estado no quiera o no pueda evitar graves daños a su población producto de una guerra civil, una insurrección, la represión ejercida por el propio estado o el colapso de sus estructuras, entonces, la responsabilidad de proteger autoriza la intervención del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, primando sobre el principio de no intervención. (Fuentes, 2007:23) Pese a esta formulación, la situación ha continuado igual, como se pudo constatar ante los hechos en la Guerra de Iraq. La explicación de porqué pasa esto no podía dejarla más clara Ximena Fuentes en su artículo, las Naciones Unidas se resisten a jugar un papel irrelevante en la política internacional. La responsabilidad de proteger es un intento por mantener el neocolonialismo dentro del sistema de las Naciones Unidas. (Ibid, 26) Además, añade otra argumentación interesante haciendo referencia a Koskenniemi, y es que el derecho internacional de los derechos humanos mismo es susceptible de ser criticado por su afán de imponer derechos universales al margen de las realidades políticas internas, porque el resultado es colonizar la cultura política con un lenguaje tecnocrático que deja poco espacio para la articulación de las diversas concepciones del bien que existen en cada sociedad.

Bajo esta argumentación, se entiende claramente la actuación que los organismos internacionales mantuvieron ante el conflicto armado interno argelino, primero se optó por un periodo de observación del conflicto manteniéndose al margen, para después intervenir ante la petición de algunos de los estados miembro y por propios intereses, entre ellos el ya mencionado miedo al auge del movimiento islamista.

BIBLIOGRAFÍA COMPLETA

1. Uruburu, J.M. (2010) Los países del Magreb en las relaciones euromediterráneas. Fénix Editora.
2. Volpi, F. (2003) Islam and democracy. The failure of dialogue in Algeria. Pluto Press, London.
3. Jimenez ,T. (coord) (2009) La concordia civil argelina a través de la prensa española. Inrevés Edicións, Barcelona.
4. Mangas, A. (1990) Conflictos armados internos y derecho internacional humanitario. Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca.
5. Bustos, R. (2007) La política árabe y mediterránea de España. España y la promoción de la gobernanza en Argelia. Revista Cidob d´Afers Internacionals 79-80. Fundación CIDOB, Barcelona.
6. Fuentes,X. (2007) El derecho internacional y el derecho interno: definitivamente una pareja dispareja. Publicación electrónica en http://www.law.yale.edu/documents/pdf/sela/ XimenaFuentes __Spanish_.pdf
7. Bonvicini, C. (coord.) (1992) European political cooperationdocumentation bulletin. European University Institute y Institut für Europäische Politik. Florence/Bonn.
8. Barreñada, I (2003) La asociación euromediterránea y su dimensión social. Compendio de documentos. Foro Sindical Euromed. Madrid.
9. Uruburu, M (2011) La dimensión política en en las relaciones Unión Europea-Argelia: crisis y normalización. Revista electrónica UNISCI Discussion Papers.
10. (E/CN.4/1998/NGO/9326 de marzo de 1998) Cuestión de la violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales en cualquier parte del mundo, especialmente en lospaíses y territorios coloniales y dependientes.

III Jornadas hispano-argelinas. Traspasando fronteras: Argelia en España y España en Argelia

Del 1 al 4 de diciembre se celebrarán en la Universidad de Alicante las III Jornadas hispano-argelinas. Traspasando fronteras: Argelia en España y España en Argelia. Organizadas por Eva Lapiedra, Luis F. Bernabé y Naima Benaicha del Departamento de Filologías Integradas de la Universidad de Alicante, estas jornadas en su tercera edición pretenden reflejar las realidades de unos y otros en los territorios vecinos a lo largo de la historia. En esta edición, las jornadas reúnen en Alicante a investigadores de toda España así como de las principales universidades argelinas como la Universidad de Orán o la Universidad de Argel.

Poster Argelia-España

Las jornadas se celebrarán durante cuatro días bajo cuatro líneas:

1 de diciembre: ÉPOCA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA: CORSARIOS, MORISCOS Y VIAJEROS DE LAS DOS ORILLAS.

2 de diciembre: GUERRA CIVIL E INDEPENDENCIA: LA DÉCADA DE LOS 90 EN ARGELIA. LOS REPUBLICANOS EN SUELO ARGELINO y en la sesión de tarde ARGELIA EN EL PENSAMIENTO ESPAÑOL.

3 de diciembre: RETOS DEL SIGLO XXI. ESPAÑOLES EN ARGELIA Y ARGELINOS EN ESPAÑA: RELACIONES COMERCIALES Y LABORALES.

4 de diciembre: ARTE, LITERATURA Y CINE. RELACIONES HISPANO-ARGELINAS BAJO EL PRISMA DE ESCRITORES Y CINEASTAS y en la sesión de tarde AL-ANDALUS Y ESPAÑA EN LA LITERATURA ARGELINA.

Las jornadas se desarrollarán en el Aula Magna, Facultad de Filosofía Y Letras II, con entrada gratuita y posibilidad de solicitar certificado del ICE por reconocimiento de 20 horas lectivas.

Para consultar el programa completo y más información podéis acceder a la página propia de las jornadas aquí.

Si no puedes asistir, desde Golondrinas21 cubriremos estas jornadas de las que publicaremos un especial tras su finalización.