Fuga de cerebros o brain drain – Perspectivas teóricas sobre un concepto de actualidad

No podemos terminar el año sin compartir la colaboración de diciembre para el blog Ssociólogos. Con el reblogueo de esta entrada os deseamos un feliz 2015 y daros las gracias por seguirnos durante el 2014.

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Las migraciones cualificadas comenzaron a ser un tema de interés científico en los años 50, analizando las migraciones desde países del Sur al Norte como Estados Unidos y Canadá que recibían inmigrantes desde América Latina y países del viejo continente. La British Royal Society formuló por primera vez el concepto fuga de cerebros para referirse a este tipo de migraciones.

En la década de los 60 los estudios trataron de describir el proceso de las migraciones cualificadas sobre todo de personal del sector médico o educativo como actores del fenómeno. Grubel y Scott (1966) fueron los principales precursores planteando las migraciones cualificadas en el marco de una igualdad de mercados laborales de los estados basados en el bienestar (entendido como el Estado de Bienestar por el que los ciudadanos acceden de forma similar a la educación o la sanidad). En ellos además se estudiaba la influencia y posibles diferencias entre la financiación pública y privada de la educación, así como los efectos en el bienestar a consecuencia de la migración cualificada desde los países emisores.

Baghwati y Hamada marcarán la tendencia de estos estudios, incluyendo la perspectiva internacional en la integración de los migrantes cualificados en los mercados de destino, así como los efectos en los países emisores. Como mantienen S. Commander, M. Kangasniemi y L. A. Winters, los autores trabajaron un sistema de equilibrio general. Este modelo se utilizaba para describir el modelo de los países emisores y de los países del mercado laboral receptor, principalmente para analizar las implicaciones de esta marcha en el bienestar de los que permanecen en el país emisor. Para su análisis, los autores introdujeron dos perturbaciones: la diferencia de salarios y la financiación de la educación. Estos autores entendían la fuga de cerebros como un hecho con consecuencias negativas para el país emisor debido a que los costes que se invertían en educación publica son revertidos, a través de los emigrantes, en los países de destino y no en los propios. Estos autores, a su vez, prácticamente los primeros en plantear formas de regulación o control de la emigración cualificada en forma de tasas ante la emigración.

Piore en 1979 enunciaba la Teoría del Doble Mercado en la que planteaba que el mercado laboral de un estado se divide en dos: por un lado el mercado primario de capital intensivo (reservado a la población del propio estado) caracterizado por ser el empleo con buenas remuneraciones y que proporcionan un alto estatus a las personas que lo desempeñan, y por otro lado el mercado secundario de capital intensivo, que son los empleos que requieren menor cualificación, están peor pagados y no gozan de reconocimientos social. Piore expone que la población local prefiere optar a los trabajos del mercado primario por lo que se produce un vacío en el mercado secundario que es dónde se emplea la población inmigrante. Este modelo respondía a un modelo de migrante que se presupone que sólo emigra por un periodo de tiempo para conseguir unos objetivos específicos (lo que vendría a encajar con posteriores definiciones de lo que se ha definido como el “buen migrante”). Cuando el inmigrante decide permanecer en el país y recurrir a la reagrupación familiar, su motivación es diferente y entonces trata de acceder al mercado primario, entrando en conflicto con la población local. Esta teorización de M. Piore introdujo el concepto de descualificación o deskilling, entendido como la ocupación de puestos de empleo de una cualificación y remuneración inferior a la que debería desempeñar según cualificación, o como afirma S.V.Siar, la descualificación ocurre debido a que el mercado secundario esta formado por empleos de baja remuneración y un menor estatus que los inmigrantes aceptan. (Siar, 2013: 8) Estas teorías serán retomadas en las décadas de finales de los 90 y 2000 desde la perspectiva de los estudios de desarrollo o críticos respecto a los beneficios y consecuencias negativas de la migración cualificada.

En 1987 la OCDE se pronuncia realizando su propia definición en la que, como destaca P. Giannoccolo, se diferencia entre los conceptos intercambio de cerebros y perdida de cerebros. “El intercambio de cerebros implica un flujo bidireccional de conocimiento entre un país emisor y un país receptor. Sin embargo, cuando el flujo neto está fuertemente sesgado en una dirección, se pueden diferenciar los términos “ganancia de cerebros” o “fuga de cerebros”. Un término más allá es el, “desperdicio de cerebros”, que describe la pérdida de habilidades que se produce cuando trabajadores altamente cualificados emigran ocupando puestos de empleo que no requieren la aplicación de las habilidades y experiencia aplicadas en el antiguo puesto de trabajo”. (Giannoccolo, 2004)

En los años 90 resurge la Teoría del Capital Humano enunciada en 1964 por G. Stanley Becker, por la cuál, los seres humanos consideran la educación y la formación como inversiones positivas que se realizan bajo una decisión racional, con el fin de incrementar su productividad y con ella sus ingresos, en otras palabras, los individuos deciden continuar o acceder a la formación si consideran que van a obtener unos beneficios posteriores. En la nueva revisión que se hace de esta teoría relacionada con las migraciones cualificadas, Becker, propone que los inmigrantes que han accedido a la formación terciaria y que poseen experiencia, pueden acceder al mismo mercado laboral que las personas locales del país, independientemente a la raza, etnia o género.

En estos años además comienzan a elaborarse los primeros estudios estadísticos sobre la fuga de cerebros. Carrington y Detragiache establecieron censos cruzando datos del censo de Estados Unidos con los proporcionados por la Organización Económica de Cooperación al Desarrollo (OCDE). Gracias a estas bases de datos pudieron establecer algunas correlaciones: 1. los flujos migratorios de personal cualificado habían obtenido un mayor ratio frente a las migraciones de personas de menor cualificación; 2. los estados en los que existía una tasa relevante de población cualificada y una renta per cápita general baja son los mayores estados emisores de migrantes cualificados; 3. en los estados grandes (en cuanto a número de población), las migraciones cualificadas son menores en comparación con los estados pequeños en los que la tasa aumenta.

A mediados de los años 90 hasta la década de los 2000 llegando a la actualidad, los estudios de la vertiente económica centrarán su objeto de estudio en aspectos concretos de las migraciones cualificadas. Parte de los estudios analizan las causas y efectos en relación con el coste de la educación y su financiación. En estos años, cabe señalar, las migraciones cualificadas ya ocupaban un lugar en la agenda internacional, de hecho el Banco Mundial y la UNESCO, establecían que la media de inversión gubernamental en educación terciaria por alumno variaba en un intervalo de entre 1.000 y 3.000 dólares internacionales. (Commander, M. Kangasniemi y L. A. Winters, 2011: 247)

Una de las principales corrientes mainstream en la literatura científica de las migraciones cualificadas, es la del Crecimiento Endógeno y los beneficios de la fuga de cerebros entendida como Brain gain. Los principales investigadores de esta corriente son Vidal, Mountford, Beine, Rapaport y Docquier. La hipótesis general de esta perspectiva es que las migraciones cualificadas animan a otras personas a formarse lo que les da la oportunidad de poder emigrar a otros lugares para desempeñar puestos acordes a su formación. Este hecho es doblemente positivo: por un lado los primeros migrantes abren el camino a otros migrantes posteriores, y por otro lado, dichos migrantes acumulan en su experiencia un mayor número de habilidades o capacidades que después pondrán en práctica en sus países de origen una vez retornados, por lo que se verán beneficiados de esa migración cualificada.

Bibliografía

Beine, M, Docquier, F. y Rapoport, H (2001) Brain drain and economic growth: theory and evidence. Journal of Development Economics Vol. 64 2001. 275–289

Bhagwati, J. Y Rodriguez, C., (1975) Welfare-theoretical analyses of the brain drain, M.I.T., Cambridge, MA 02139, U.S.A.

Commander, S., Kangasniemi, M. y Winters, L.A., (2002) The Brain Drain: Curse or Boon? A Survey of the Literature, Center for Economic Policy Research (CEPR), the National Bureau of Economic Research (NBER), and the Studies fõrbundet Nãringsliv och Samhãlle International Seminar on International Trade, Stockholm

Docquier, F., Lohest, O. y Marfouk, (2007) A Brain Drain in Developing Countries, The World Bank Economic Review, vol. 21, NO. 2, pp. 193–218.

Giannoccolo, P. (2004) The Brain Drain. A Survey of the Literature, Dipartimento di Scienze Economiche di Bologna, working paper n° 526

Siar, S.V. (2013) From Highly Skilled to Low Skilled:Revisiting the Deskilling of Migrant Labor, Discussion Paper Series NO. 30.

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