migraciones

Tomando impulso

Hace tiempo que tenía pendiente retomar Golondrinas 21, cambios profesionales y personales me han llevado a poder dedicarle menos tiempo durante unos años. No es que el contexto haya cambiado mucho (que ya es mucho decir en estos tiempos), pero sí ha sucedido algo que nos ha hecho tomar impulso para volver con energía y propósitos de continuar con los objetivos con los que un día nació este blog.

Hace unos meses, tuve la suerte de participar en el programa de radio (y podcast) Espacios sin Fronteras de RadioUal, la emisora de la Universidad de Almería. Me propusieron participar en el programa para contar cómo había ido la celebración de un curso organizado en el marco de un proyecto de investigación en el que he estado trabajando durante los dos últimos años (y que me llevó de Suiza a Almería). Allí coincidí con el director y presentador del programa, Fernando Plaza, compañero del Centro de Estudio de las Migraciones y Relaciones Interculturales (CEMYRI). Una cosa llevó a la otra, y esta semana se unieron dos de mis motivaciones: el estudio de las migraciones y la radio. A partir de ahora, participaré regularmente junto a Fernándo Plaza, en la realización de este programa que persigue tratar temas sobre migraciones e interculturalidad desde disintos enfoques temáticos. En el último programa podéis conocernos un poco más, en el que conversamos sobre “¿Porqué me interesé por la interculturalidad?“. (más…)

Luces y sombras de hacer un doctorado en tiempos de crisis

Hace unos días se terminaba una etapa que me ha dado muchas alegrías, pero también sufrimiento, y es que investigar en ciencias sociales en este contexto de crisis que va a alcanzar los 10 años de duración, para una persona que no decidió tomar el camino ortodoxo de la academia, se convierte en una carrera de obstáculos que te hace pensar en abandonar muy a menudo.

Hace unos días obtenía el título de Doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Alicante con la tesis: North to South. The Spaniards’ mobility strategies in Algeria in times of crisis. Postcolonial continuities from contemporary expatriate bubbles.

Un doctorado que me llevó a empezar este blog, y a muchas otras cosas. A aprender muchísimo sobre metodología cualitativa, análisis de datos y otras habilidades muy valoradas hoy como la comunicación en congresos, redacción de artículos, la comunicación con equipos en diferentes entornos culturales… un sin fín de herramientas que lleva su tiempo aprender. Por ello, ahora que he terminado esta etapa, quiero compartir parte de esos conocimientos en Golondrinas21, iniciando una nueva sección en la que dedicaré entradas a la investigación en migraciones desde el punto de vista más práctico.

Sin embargo, en esta primera entrada, me viene a la cabeza la pregunta que me he hecho a menudo durante los últimos años de doctorado ¿volvería a hacer un doctorado sin financiación? Sin duda la respuesta es no. (más…)

Publicación “Las nuevas movilidades entre España y Argelia”

Hoy es un día especial que desde Golondrinas 21 queremos compartir con todos vosotr@s. La investigación que llevamos realizando durante algunos años sobre los expatriados y emigrantes españoles en Argelia ya tiene forma física en forma de texto publicado en la Colección de Cuadernos del Observatorio de la Inmigración de la Ciudad de Elche de la editorial Tirant lo Blanch con el título: “Las nuevas movilidades entre España y Argelia” 

En este cuaderno presentamos las conclusiones preliminares de esta investigación que forma parte de mi tesis doctoral en curso dirigida por J. David Sempere, profesor de la Universidad de Alicante. Este cuaderno puede ser útil para aquellos que tienen en el punto de mira a Argelia, para conocer un poco de su historia reciente, de las migraciones compartidas entre España y Argelia, así como los sectores de negocio en los que las empresas españolas están invirtiendo en el estado argelino, pero sobre todo, para concer las experiencias y discursos de las personas españolas que actualmente trabajan y residen en Argelia y que conforman esta movilidad reciente. Por otro lado, también puede ser interesante para cualquier persona de a pié que quiera conocer a este país vecino y desconocido a la vez.

Libro publicado en Tirant Lo Blanch sobre movilidad migraciones España Argelia

Queremos dar las gracias desde aquí a Alfonso Ortega, el coordinador de la Colección y del Observatorio de migraciones de la Ciudad del Elche, OIElx por plantearnos un proyecto que no hubieramos pensado posible sin su ayuda y apoyo. También aprovechamos para agradecer a todas aquellas personas que nos han prestado su colaboración y ayuda, tanto a la hora de facilitar información, como de participar en el trabajo de campo, como entrevistados o como personas que nos han abierto las puertas a sus casas o que nos han acompañado por las calles de Orán.

*Alfonso Ortega esprofesor de Derecho Internacional Privado en la Universidad Miguel Hernandez de Elche, así como subdirector del Master de Comercio Internacional de la Universidad de Alicante y subdirector de la publicación electrónica http://www.revistasocialesyjuridicas.com

Relato: Dos Palabras. Un día en la vida de dos personas relacionadas con la migración.

Después de que ayer, 18 de Diciembre, se celebrara el Día Internacional del Migrante, dedicamos la entrada de esta semana a los migrantes compartiendo con vosotros este relato: DOS PALABRAS. Escrito por un compañero bloguero con el seudónimo Poeta Borracho, al que hemos conocido tras nuestro paso por los premios TopCreation’14 Con un poco de literatura  reflexionamos sobre la migración, sobre los que ayudan y sobre los que llegan.

DOS PALABRAS

Imagen propiedad de Poeta Borracho

DOS PALABRAS

Cuando los primeros rayos de un frío sol de invierno comenzaron a colarse entre las rayas de la persiana invadiendo totalmente la habitación de Seillou, éste se despertó, abrió los ojos, no sin dificultad, hasta conseguir adaptarse totalmente a las nuevas condiciones de iluminación que reinaban en el cuarto. Se quedó un rato en la cama tumbado boca arriba, mirando fijamente al techo, observando los grabados de flores que adornaban las placas de escayola que constituían la tapadera de aquella habitación, nunca había reparado especialmente en aquellos ornamentos florales hasta ese momento, y tampoco estaba seguro de por qué lo estaba haciendo ahora. Mientras sus ojos se mantenían fijos en esos bloques de escayola su mente no dejaba de repetirle que día era hoy, aunque por supuesto, él ya lo sabía, hoy iba a ser el día más importante desde que llegó a España desde su Gambia natal hace ya más de siete años, seguramente, iba a ser el día más importante de toda su vida; finalmente se levantó, se duchó, quedándose al salir delante del espejo, mirándolo atentamente, contemplando en silencio, como si deseara ver a través de él algo más que su propia imagen reflejada, solamente pronunció dos palabras, dos palabras que repitió varias veces como una letanía, las dos palabras que cambiarían su vida para siembre.

María salió de la oficina para la igualdad de la mujer y la inmigración en la que trabajaba, en realidad estaba realizando unas prácticas, remuneradas, pero prácticas al fin y al cabo, hacía un par de meses que había terminado en Madrid un máster titulado Cooperación al Desarrollo, con el cual pretendía complementar su carrera de sociología, aunque las prácticas las estaba realizando en Alicante, pues le surgió la oportunidad y no quiso desaprovecharla, era una ciudad que ya conocía de veranear en ella de vez en cuando y sabía que era un buen lugar para refugiarse del crudo invierno madrileño, quizás echase de menos algo más de actividad musical, pues no solían traer muchos conciertos interesantes, aunque si había un buen circuito de pequeños bares que ofrecían oportunidades a bandas noveles o poco conocidas, al menos, ése era su recuerdo de la ciudad, hacia ya algunos años que no bajaba por allí y no podía asegurar de que todo siguiese igual, pero lo más importante era que allí contaba con algunos muy buenos amigos con los que convivió aquel inolvidable verano en las Azores. Cuando terminase el periodo de prácticas deseaba volver a Madrid y montar una consultora de formación e investigación con sus compañeros de máster, de hecho ya habían comenzado con los trámites, pero la lentitud de la burocracia española es algo capaz de agotar la paciencia a cualquiera. Finalmente llegó a casa, se dio una ducha relajante y se vistió con ropa cómoda, se acercó hasta la nevera para picar algo, todavía era temprano para preparar la cena, una vez en el salón, pulso el play de una pequeña cadena musical que había comprado de segunda mano en una de las numerosas tiendas de ese tipo que pueblan la ciudad, pero que todavía sonaba perfectamente, enseguida, las manos de Bill Evans comenzaron a desprender magia, mientras, poco a poco, iban sumándose instrumentos arropando las notas del piano hasta introducir, de un modo casi místico, la trompeta de Miles Davis, que empieza a soplar la melodía central del “so what”, el primer tema de su inmortal Kind of Blue, y se tumbo en el sofá para pensar sobre los últimos acontecimientos que estaban acaeciendo en su vida, llevaba varios días dándole vueltas a la cabeza, reflexionando, intentado analizar todos los aspectos posibles para tomar la decisión correcta, pero ¿cuál es la decisión correcta?, ¿cómo se puede calibrar la corrección de una decisión sin conocer las consecuencias que pueden llegar a derivarse de la misma?, ¿entonces, quiere eso decir que todas las decisiones son correctas en sí mismas? de ser así, ¿entonces no importa que decisión se tome pues siempre será la correcta?, hasta que, obviamente, el tiempo te quite la razón y te demuestre que te equivocaste.

María era una chica bastante liberal, en cuanto a sentimientos se refiere, aunque había tenido relaciones de cierta duración le agobiaba un poco eso de vivir en pareja le incomodaba compartir su espacio vital, pero esto era distinto, era mucho más que una simple relación de pareja, de compartir piso o ducha, no, esto era mucho más, era su propia filosofía de vida, necesitaba saber si lo que sentía por ese chico era real o, por el contrario, estaba siendo traicionada por el exótico misterio embriagador que producen otras culturas diferentes a la nuestra, lo cierto es que esto parecía algo diferente, era una sensación que no había tenido en sus otras relaciones anteriores, por lo que otra pregunta se cernía inexorable sobre el horizonte ¿estaría dispuesta a llegar hasta el final con todas las consecuencias?, sólo llegaría al final si admitía estar realmente enamorada; dos palabras, sólo dos palabras pueden cambiar el rumbo de una vida.
Seillou se vistió, se puso el traje gris, en realidad su único traje, que se había comprado hace unos días en una tienda cercana, se miró una vez más en el espejo, esbozó una amplia sonrisa, se veía extraño con ese vestuario tan elegante, lo cierto es que no podía ocultar su felicidad, ni mucho menos sus nervios, tan solo esperaba que llegara la hora y que todo saliera bien. En esos momentos le vino a la cabeza la imagen de su madre y de su familia, los echaba mucho de menos, sobre todo a ella, pensó en todos los momentos que vivió en su pueblo, los buenos y los malos, pues allí, entre arrozales y plantaciones de maní, la vida era dura, aunque siempre quedaba el fútbol para disfrutar de buenos momentos, poder jugar un partido al caer la tarde, o jugar contra algún poblado cercano, dejar todo y a todos atrás para adentrarse en lo desconocido no fue algo agradable; aun así, a pesar que vivir allí no era fácil, Gambia era diferente, había algo especial allí que te embaucaba, algo de lo que carecía occidente, «África te cambia la vida» solía decir. Siguió pensando en su madre y se imaginó lo orgullosa que se sentiría si pudiera ver a su hijo en ese momento, pero probablemente solo fuese eso, una imaginación, pues en el fondo sabía que su madre difícilmente se sentiría orgullosa de lo que iba a hacer, pero ojalá pudiera ir pronto a verla, mientras tanto tenía que conformarse con evocar sus recuerdos, lo que era seguro era que le mandaría fotos, junto con algo de dinero, tan pronto como pudiese, y le contaría lo sucedido, hasta el más mínimo detalle, confiando en que, si no podía sentirse orgullosa, al menos, le diera su aprobación. Finalmente, salió del piso en el que vivía junto a otros compañeros, también africanos, aunque no de Gambia, bajó a la calle y fue a encontrarse con su destino sin dejar de pensar en esas dos palabras.

María, tras largas horas de profunda meditación, llego a la conclusión de que debía que aceptar la propuesta, era una cuestión de coherencia consigo misma, y al mismo tiempo una muestra de coherencia y respeto hacía él, al fin y al cabo ¿no estaba enamorada?, si no lo hacía por amor entonces qué sentido tenía todo; siempre procuraba ser fiel a sus principios, hacer las cosas que realmente quería hacer, que consideraba justas, que le salían de dentro, jamás haría cosas de las que renegara sólo por interés, despreciaba a quienes lo hacían, repudiaba el dinero por el dinero, jamás le interesó la ostentación.

Cuando por fin le comunicó su decisión se sintió aliviada, liberada de la pesada carga que había llevado los últimos días, él la miró con una expresión que María recordaría mientras viviese, su rostro era felicidad, en la profundidad de sus ojos verdes se reflejaban todos los duros momentos que había atravesado a lo largo de su vida en una mirada de sincero agradecimiento verdaderamente conmovedora y escalofriante, ella también le sonrió feliz por la decisión que había tomado, absolutamente convencida de que ésa era la decisión correcta y de que el paso de los años no haría otra cosa sino confirmárselo, no le importaba tener que renunciar a alguno de sus principios más arraigados, era una situación especial por la que merecía la pena una pequeña concesión, y se fundieron en un abrazo durante el cual los relojes se pararon y la tierra dejó de girar; al fin y al cabo son tan solo dos palabras.

Seillou llegó al lugar media hora antes de la hora estipulada, cuando se encontró frente a frente ante aquel edificio el corazón se le subió a la garganta, contempló absorto su arquitectura, escudriñando todos los detalles de aquella construcción cargada de simbolismo, aún no podía creérselo, jamás pensó que algo así pudiera llegar a pasarle; finalmente, subió los siete escalones que iban de la calle a la entrada, antes de entrar al edificio se giró y echó una última mirada rápida a su alrededor, como esperando despertarse y volver a la realidad, finalmente, respiró hondo, abrió la puerta, y subió a la primera planta, donde le habían dicho que debía presentase, se sentó y esperó a que llegará el momento; mientras, en su cabeza, resonaban incesantemente las dos palabras que debían marcarle un nuevo guión a su vida.

María se despertó un tanto sorprendida por lo bien que había dormido esa noche, la verdad es que no se lo esperaba, hoy era el gran día, al fin había llegado. Se duchó y desayuno su clásico sándwich mixto con leche y fruta al final, mientras, la cadena del salón sonaba por John Coltrane, en general, María era una buena aficionada al jazz, especialmente en tiempos medios o lentos, con una especial predilección hacia el saxo, de siempre fue un instrumento que le llamó la atención, desde que de pequeñita se lo vio a los payasos de la tele, si en un par de años, una vez finalizado el máster y con la consultoría ya a pleno rendimiento, conseguía cierta estabilidad en su vida, tal vez se apuntara a clases para tratar de emular a sus ídolos; esa mañana sentía una extraña mezcla de tranquilidad nerviosa, pero eso no le impidió desayunar de manera contundente, tras lavarse los dientes comenzó a prepararse, no quería que se le hiciera tarde en un día tan importante, se maquilló a conciencia, algo que no solía hacer muy a menudo, al menos de manera ostensible, prefería la naturalidad en su día a día, y se puso el vestido que se había comprado para la ocasión. Al contrario que otras muchas mujeres, María no era una gran entusiasta de eso que llaman ir de compras, de hecho, solía sentirse un tanto agobiada en las tiendas, pero tampoco era cuestión de ir con unos vaqueros, «si lo haces, hazlo bien», se decía; era un vestido más bien sencillo, color azul celeste, no muy escotado, pero le gustaba mucho como le quedaba, cuando finalmente estuvo lista, se echó unas gotas de perfume, cogió su bolso, el abrigo y se detuvo frente al espejo de la entradilla, se miró una vez más para asegurarse de que todo estaba bien, estaba perfecta, finalmente, abrió la puerta y se marchó, en la cadena, Coltrane había guardado su saxo tenor y “A love supreme” había dejado de sonar. En la calle hacía frío, aunque afortunadamente el cielo estaba despejando y el sol reinaba en la ciudad dándole el cálido brillo que alegraban un poco las gélidas mañanas invernales, si bien, en Alicante no es que fueran muchas, miró el reloj, iba con el tiempo justo, más bien tarde, como siempre.

Cuando Seillou la vio entrar enfundada en ese vestido azul celeste que lucía bajo su abrigo ya desabrochado se quedó impresionado, jamás la había visto tan guapa, casi parecía otra, «hasta lleva tacones», exclamó para sus adentros, se levantó de la silla, se acerco a ella para recibirla y le dio dos besos, «estás radiante», le dijo, ella se puso un poco colorada, sabía por propia experiencia que a Seillou le costaba un mundo decir piropos a una chica, era una persona un tanto reservada, de esas a las que le cuesta abrirse a la gente, todavía no se sentía como un ciudadano plenamente integrado pese a llevar siete años aquí, sentía que en la fiesta era un invitado de compromiso; ella le respondió «tú tampoco estás nada mal con ese traje», se lo dijo con intención de replicar el halago, aunque ella misma era consciente de que el piropo, aunque cierto y sentido, quedaba algo descafeinado, pues había sido ella misma quien le había ayudado a escoger el traje, pero María tampoco era muy buena con los halagos. La verdad es que Seillou gozaba de muy buena planta, era un chico guapo, más bien alto, pero no excesivamente corpulento, con unos penetrantes ojos verdes que albergaban todo el color del Atlántico, a los que resultaba difícil dejar de mirar, se podría decir que físicamente era lo más parecido al tipo de chico ideal que más atraía a María, quien detestaba abiertamente los cuerpos esculpidos a golpe de gimnasio, especialmente si, además, llevaban alguno de esos absurdos tatuajes tribales que tan en boga parecían estar últimamente, los aborrecía por completo.

Finalmente, llegó el momento, la alcaldesa los invitó a entrar al salón donde suelen oficiarse estos actos, el tono rojizo predominaba la sala, tanto por la tapicería de las sillas que estaban dispuestas a los invitados como por la cortinas de las ventanas, atadas mediante una delgada cuerda de hilo dorado, a modo de telón teatral, que todavía filtraban la luz del sol de mediodía proporcionando a la sala un ambiente algo más cálido, como de cierta solemnidad ritual. Iba a ser una ceremonia bastante discreta, apenas había unos pocos familiares y algunas amigas de ella, tan sólo las más allegadas, Seillou había preferido no invitar a nadie, aunque por supuesto tenía amigos, quizás no los sentía lo suficientemente cercanos como para ser invitados, además prefería disfrutar de este momento lo más íntimamente posible. Allí estaban los dos, puestos en disposición, cogidos de la mano, con el padre ejerciendo de padrino a la izquierda de la novia, y la madre, situada a la derecha del novio, ejerciendo como madrina, dos palabras; en ese momento Seillou tuvo un fugaz pensamiento donde se acordó de toda la gente que le había ayudado cuando llegó a España, a los que le dieron algún trabajo, algún techo, a todas las ONG, centros de acogida, etc., que le prestaron sus servicios a cambio de nada, pensó en la suerte que había tenido y en los que no la han tenido que, en realidad, son casi todos, pensó en el momento en el que conoció a María, sentada tras esa mesa llena de papeles, en aquella oficina de Alicante, con el pelo recogido en una coleta, a excepción de dos mechones que caían sobre el lateral de sus ojos que apartaba, de un modo casi auto reflejo, hacia la parte trasera de sus orejas a fin de que allí se mantuvieran durante
un buen tiempo, cosa que no siempre ocurría; pero, sobre todo, pensó de nuevo en su madre.

Por su parte, María pensaba en las ironías de la vida y el destino, un destino en el que, por supuesto, no creía, ella que siempre había renegado de las bodas, a las que considera poco más que un protocolo absurdo e innecesario, el mejor extintor posible para apagar la llama del amor, y allí estaba ella, dispuesta a pronunciar esas dos palabras, dos palabras que juró nunca iba a pronunciar, «al menos», pensó para reconfortarse un poco, «no estoy vestida de blanco subida en un altar».

Dos palabras, toda una vida en dos palabras, pocas veces algo tan escaso, tan breve, puede tener tanta relevancia, dos palabras: «sí, quiero», dos palabras: «sí, quiero», y Seillou besó a la novia, ya lo había hecho otras veces, pero esta vez era diferente, este beso era especial, ya no la besaba pensando que podría ser el último beso, pensando que en cualquier momento lo podrían detener y deportar de nuevo a Gambia, esta vez la besaba como la hubiera besado cualquier otro ciudadano español, sólo que él lo hizo mucho más apasionadamente de lo que lo hubiera hecho cualquier otro ciudadano español, todo seguía igual pero todo era diferente, finalmente, tras años de incertidumbre ya podía disponer de papeles de residencia y ser un ciudadano español de pleno derecho, pero lo mejor de todo, era que podía estar con la chica más maravillosa del universo por siempre jamás, el resto… era secundario. Ojalá su madre llegue algún día a sentirse orgullosa de él, ojalá algún día pueda llegar a aceptar a María como parte de su familia, aunque María no sea musulmana, aunque María, ni siquiera, sea creyente.

Autor: Poeta Borracho

Blog personal dónde encontraréis todos sus relatos en: http://confesionesdeunpoetaborracho.blogspot.com.es/

Amenaza y securitización de las migraciones. Justificaciones a un discurso antimigratorio

El concepto de seguridad y de amenaza responden, como tantos otros, acorde con la mirada de quién los plantea y de la corriente de pensamiento que los teorice. Como afirma A. Larenas:

el modo en que comprendemos la seguridad deriva, en última instancia, de nuestra visión del mundo y de la política. Es nuestra interpretación de la realidad la que define nuestra percepción sobre las amenazas y sobre los objetos y valores que deben ser protegidos. Del mismo modo, el lenguaje y los conceptos que utilizamos para entender el mundo son constitutivos de la realidad. Por lo tanto, el lenguaje no es neutral. No existe una distinción eficiente entre teoría y praxis. Se trata, por tanto, de dotar al discurso político de la importancia que merece en términos de construcción de una determinada visión sobre los problemas mundiales. (Larenas, A. 2013: 88)

Las Teorías Críticas de Seguridad hacen referencia a que la agenda internacional debe incluir otros problemas o amenazas para poder actuar sobre ellos y ponerles solución (uno de los conceptos principales de la perspectiva del problem-solving). Estos problemas o amenazas son construccciones sociales, es decir, existen como resultado de las acciones de los individuos, instituciones y conjunto de actores de una sociedad entendida a escala internacional. El concepto de amenza es difícil de definir y amplio en matices añadidos por las diferentes escuelas. Por ejemplo, si entendemos amenaza como la ausencia de riesgo, en formulaciones de K. Booth, sólo se puede alcanzar si no se priva a otras personas, grupos o sociedades de la oportunidad para alcanzarla. (Larenas, A. 2013: 83) El mismo autor, habla entonces de la emancipación, que define como la posibilidad del individuo de ser libre, es decir, de no tener ningún tipo de constricción que le impida llevar a cabo sus pretensiones. Autor pertenenciente a la Escuela de Gales, relaciona los conceptos de seguridad, comunidad y emancipación argumentando que es necesario un cambio en el sistema de poder para poder conseguir dicha emancipación.

En un sentido filosófico o teórico, esta concepción parece verosímil, pero ¿qué sucede cuando trasladamos este discurso a la materia de las migraciones? El debate entonces sobre seguridad y amenaza complejiza. La securitización de las migraciones se produce cuando los diferentes actores promueven un discurso de amenaza de la migración y de la necesidad de establecer herramientas de seguridad una vez que la amenaza se ha incluido en la agenda. O. Weaver define la securitización como el proceso de construcción social que impulsa a un sector ordinario de la política a la esfera de las cuestiones de seguridad, por medio de una retórica del peligro preordenada a justificar la adopción de medidas especiales que exceden el marco jurídico y los procedimientos ordinarios de decisión política. (En Campesi, G. 2012: 5)

El inmigrante cumple una doble función dependiendo de la situación histórica. En ocasiones necesitado como mano de obra y en otras se desestima al ser considerado un generador de conflicto, la protección de la identidad y la cohesión social, a través de la configuración de la migración (sobre todo en el caso de la irregular), supone “una forma específica de pertenencia que construye las identidades antagónicas de amigo y enemigo” e incide en la cuestión de la exclusión y la inclusión social. (González, A, 2012: 3)

La securitización de la migración se produce en una doble vertiente por los Estados, por un lado se hace público el discurso de la necesidad de reducir la inseguridad de sus ciudadanos soberanos, y por otro lado la necesidad de proteger las fronteras hacia el exterior. Las nuevas prácticas de transnational policing implican, en sustancia, una confusión entre seguridad interna y seguridad externa, que conduce a una redefinición del confín político entre amigo/enemigo, de modo que las fronteras de la seguridad interna se proyectan, de forma creciente, hacia el exterior, mientras que la esfera de acción de la seguridad exterior tiende a penetrar en el interior de la esfera política. (González, A, 2012: 4)

Una de las medidas de securitización clásica es la de la militarización del sector policial. En el caso de las migraciones, esta medida se aplica y fortalece en las fronteras. Un ejemplo de ello ha sido el desgraciado suceso de la “Valla de Melilla”. Como explica G. Campesi, los actores clandestinos transnacionales han sido redefinidos como nuevas amenazas de naturaleza estratégica, justificando con ello un incremento de los controles de frontera y de los poderes de policía vinculados a ellos. (Campesi, G, 2012: 2)

Guiuseppi Campesi también se refiere a este hecho y pone como ejemplo el caso de Schenguen como forma de externacionalización o transnalización de la seguridad para el control de las migraciones, que da lugar al desarrollo de un aparato burocrático en torno a la seguridad. Coincide con Didier Bigo en esta idea que el determina como un security continuum, cuyo marco se mueven un conjunto de burócratas de la seguridad “más allá del Estado”; verdaderos actores transnacionales de la seguridad que contribuyen a la redefinición de las amenazas y a la producción de saberes sobre la materia, así como al desarrollo de poderes e instituciones llamadas a gobernarla, en una escala que ya desborda la dimensión de la soberanía estatal. (Campesi, G. 2012: 4)

Retomando el discurso de González, éste analiza los paradigmas que han analizado la securitización de las migraciones, destacando tres:1. las migraciones en correlación directa con el incremento de la criminalidad ya sea interna o a nivel internacional en forma de mafias y redes organizadas del crimen; 2. la migración como amenaza socio-económica en tanto en cuanto el inmigrante se convierte en un competidor o “usurpador de puestos de trabajo”; 3. las migraciones como problema de definición político-identitaria. Tres esferas o ámbitos de inseguridad que se intensifican cuando las migraciones son de carácter irregular, en las que se criminaliza al individuo y automáticamente se le retiran incluso sus derechos más básicos como ser humano en pro de esa necesaria securitización. Una situación de irregularidad, que como bien afirma González, la irregularidad no es sino la divergencia entre la autorización del Estado para atravesar la frontera y la presencia de un individuo en el territorio en ausencia de un título de legitimación. (González, A, 2012: 7)

El inmigrante entonces sufre entonces un proceso de cosificación, por el cual pasa a ser un “ente” ilegal desposeyendole de sus pertenecientes derechos humanos como persona que es. Una doble perdida es la de su entidad como persona jurídica, por lo que es más sencillo negarle cualquier tipo de reclamación o voz. De esta forma se crea una identidad contraria a la de la ciudadanía del país de destino que automáticamente se sitúa en un nivel inferior, dando lugar a una sociedad estratificada en un sistema desigual.

Fuentes:

1. Campesi, G., (2012) Migraciones, seguridad y confines en la teoría social contemporánea, Revista Crítica Penal y Poder. 2012, nº 3, septiembre (pp. 1-20) OSPDH. Universidad de Barcelona.

2. González, A., (2012) Estudios críticos de seguridad, migraciones internacionales y ayuda al desarrollo, XI Congreso Política en tiempos de incertidumbre, Sevilla. En http://www.aecpa.es/uploads/files/modules/congress/11/papers/1010.pdf

3. Larenas, A., (2012) La confluencia entre estudios críticos de seguridad y seguridad humana: las dinámicas de inclusión y superación, Relaciones Internacionales, Número 23, Junio – Septiembre 2013, Grupo de Estudios de Relaciones Internacionales (GERI) – UAM.